Por: Abimarie Rivera Martínez

Con un doctorado en historia de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), una maestría en Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas, un diploma en Restauración del Istituto per l'Arte e il Restauro de Florencia, Italia, y un bachillerato en Química de la Universidad de Puerto Rico en Cayey (UPR Cayey), el egresado de la Facultad de Humanidades de la UPR y doctor Johnny Lugo Vega, se ha colocado como uno de los mayores exponentes del campo multidisciplinario en la Isla demostrando no tan solo sus amplias destrezas de liderato, sino también sus capacidades de emprendimiento creativo.

 

Dadas sus habilidades y diversidad laboral, ha sido merecedor de múltiples oportunidades en la conservación y restauración de obras de arte, así como en el ámbito geocultural, en donde a diario libera su lado visionario, apasionado y vivaz, lo que le ha llevado a alcanzar el éxito como docente colaborador y gestor a sociocultural. Además, se ha distinguido en el campo científico de la conservación, campo inexistente en el quehacer patrimonial puertorriqueño, contribuyendo en diversos proyectos de renombre.

Su vida ha estado centrada mayormente en el conocimiento y preferencia por los campos interdisciplinario, multidisciplinario y transdiciplinario, resultantes de su experiencia universitaria en la UPR Cayey, en donde posteriormente conoció a artistas de la talla de Antonio Martorell, entre otros, quienes en conjunto, infundieron en él, este el amor por el arte.

Esta misma pasión que le ha acompañado desde su juventud ha permitido que desarrolle una visión integral y criterios propios, que junto a su larga experiencia y trayectoria multisectorial, le llevan a reconocer que “el campo interdisciplinario es el futuro”.

Según él mismo describe, su misión va más allá de la enseñanza en la Universidad, pues dentro de ella ve la oportunidad de ser un agente de cambio, educar a través de sus conocimientos e impactar a las comunidades “mediante el rescate de nuestra identidad como pueblo”.

Durante el pasado mes de septiembre, Lugo Vega obtuvo su doctorado en Historia con la tesis titulada: “La transformación del manejo forestal estadounidense en el Puerto Rico del siglo 19” en la UPR-RP. En este Recinto imparte los cursos de “Introducción a la conservación del patrimonio cultural tangible e intangible” del programa graduado en Gestión y Administración Cultural así como “Introducción a la conservación del arte”, vinculada al bachillerato de Historia del Arte del Departamento de Humanidades.

Destacado en cada una de las dependencias a las que ha sido asignado, el también gestor cultural se desempeña actualmente como Especialista en Salud y Seguridad Ocupacional y Ambiental II de la Oficina de Protección Ambiental y Seguridad Ocupacional (OPASO) de la UPR-RP, en donde desarrolló el Programa de Seguridad Ocupacional para los talleres de Bellas Artes, uniendo su conocimiento en seguridad ocupacional con las artes. Además, combina sus funciones de OPASO con la coordinación de la secuencia curricular en Conservación, proyecto que aún se encuentra en su etapa inicial.

Su competencia y facilidad de adaptación al campo de la conservación artística, así como su experiencia en la adaptación de métodos fisicoquímicos de diagnósticos en pinturas, lo llevaron a colaborar con el doctor Antonio Martínez, del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales, en el esclarecimiento del misterio que rodeaba el óleo de La Virgen de Belén del pintor puertorriqueño José Campeche. Esta pieza, la cual pertenece al Patrimonio de Puerto Rico y se encuentra ubicada en los predios del Museo de Historia, Antropología y Arte de la UPR-RP, presentaba a la virgen con el pecho cubierto. Con la participación de varios profesionales, estudiosos del tema como Lugo Vega y las técnicas de reluctancia de infrarrojo (RIR) y rayos X, se constató que originalmente el artista había dejado el seno al descubierto y posteriormente fue tapado por este.

Otro trabajo sobresaliente del doctor Lugo Vega fue la creación y diseño de la propuesta en conservación sostenible y científica en la restauración de los cañones y objetos de metal de la zona histórica de San Juan, junto al Dr. Esteban Fachini. Esta exitosa colaboración, en la que el científico sirvió como Co- Investigador, a cargo del componente de la dinámica atmosférica y ambiental, unió al Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos (NPS, por sus siglas en inglés) y a la UPR con la finalidad de crear un perfil específico para la preservación de metales, piedra y morteros en el clima tropical para el NPS en San Juan.

Asimismo, ha creado un perfil de evaluación de riesgos ambientales y vulnerabilidad, proyecto piloto para Casa Blanca, el Viejo San Juan y el Museo de Arte de Puerto Rico, presentado entre el 17 al 21 de junio de 2013, en el coloquio “Conservation-Restauration - Santé/Sécurité des personnes et de l’environnement”, en la cuidad de Draguignan-Figanières, en Aix-en-Provence, Francia.

Con el pasar de los años el ambientalista, químico, salubrista, restaurador, profesor, historiador y gestor cultural, ha acumulado un sinnúmero de logros, pero “no todo ha sido fácil”, asevera el voraz lector.

“Llegar hasta aquí [me] ha costado mucho. Como todos, he tenidos altas y bajas, apoyo y oposición, pero nunca he dejado de creer en mí”, sostuvo el rehabilitador mientras mencionaba algunas dificultades que ha encontrado a su paso.

El humanista aprovechó la ocasión para ofrecer un consejo a las nuevas generaciones. “Cada cual escoge hacer lo que quiera con su vida. Yo elegí moverme al campo interdisciplinario y me ha dado grandes resultados, grandes logros. El éxito de un ser humano no está solo en la convicción que se tenga sobre sí mismo, está también en poner la acción donde se pone la palabra y eso ha sido lo que he hecho a lo largo de mi vida”, concluyó.

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