
¿Qué sucede cuando un bosque seco se seca aún más?
Debajo de los árboles enanos en la Reserva del Bosque Seco de Guánica habitan
mundos invisibles.

por Suzanna Engman
fotos por José V. Camacho
El sonido que producen las botas de alpinismo en la gravilla y en el polvo seco, el viento incesante y el calor tipo sauna evocan el paisaje del suroeste de los Estados Unidos. Si no se sintieran las olas golpeando contra la orilla del mar y el ambiente impregnado de sal, uno podría pensar que se encuentra en Arizona o Nuevo México. No obstante, son el viento y la sal los que han ayudado a crear el paisaje único de la Reserva del Bosque Seco de Guánica. Los árboles y arbustos, algunos de los cuales son genéticamente iguales a los que se encuentran en El Yunque, aproximadamente a dos horas de camino al noreste de Guánica, son más pequeños, más escasos, y...pues... barridos por el viento.
Encaramados sobre los precipicios de Guánica, que caen abruptamente hasta el Mar Caribe, retorcidos árboles enanos salpican el paisaje como diminutas islas con vegetación encorvada por el viento. Puedes lamer la sal que se ha secado sobre sus hojas y bajo la escasa sombra que proveen, pasan desapercibidas las poblaciones de artrópodos. Muchos de los artrópodos que componen la fauna del suelo bajo estos árboles –escorpiones, arañas y escarabajos, por ejemplo- solo se identifican bajo un microscopio. Es casi un milagro que este refugio desértico, con nada excepto piedra caliza y periodos de llovizna ocasionales, esté repleto de tantas formas de vida.
Una tercera parte del tamaño de El Yunque, las cuatro mil hectáreas de bosque de Guánica albergan el doble de la cantidad de especies de plantas que el bosque tropical y alrededor de 140 especies de pájaros, la mitad del número de los distintos tipos de pájaros que se encuentran en la isla. La biodiversidad de este bosque seco y la del bosque tropical hacen que Puerto Rico sea un un “punto caliente” de biodiversidad. Guánica recibe solamente 860 mm anuales de lluvia comparados con los 3,060 mm del bosque tropical. Las 550 especies de plantas que crecen en Guánica son entre las más fuertes que existen. Durante el periodo seco entre diciembre y abril, muchos árboles en Guánica se deshojan, lo que provee los recursos necesarios para sustentar la vida que crece bajo sus ramas.
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Reservas de biosfera
Una reserva de biosfera es un área de gran biodiversidad designada por la UNESCO. Existen alrededor de 500 biosferas en cien países. Dos de éstas se encuentran en Puerto Rico: el Bosque Tropical El Yunque y el Bosque Seco de Gúanica. El programa de la UNESCO “El hombre y la biosfera” (Man and the Biosphere) comenzó en 1970 con el propósito de conservar la biodiversidad y promover el uso sostenible de áreas naturales alrededor del mundo. Las biosferas tienen como objetivo conservar los paisajes, los ecosistemas y la biodiversidad. También sirven para fomentar el desarrollo económico sostenible socio-cultural y ecológico. Una tercera función de la biosfera es respaldar la investigación, su seguimiento y el intercambio de información sobre la conservación y el desarrollo.
http://www.unesco.org/mab/mabProg.shtml |
Una de las interrogantes bajo estudio en CATEC, si varían las comunidades de artrópodos entre las especies de las plantas, fue contestada por María Fernández Barberena en su disertación, Tree Species Effect on Soil Arthropod Diversity and Dynamics in the Guánica Forest. Este se centró en las comunidades de artrópodos bajo cinco especies de árboles en Guánica. Dos de las cinco especies, Conocarpus erectus (mangle botón) y Cocoloba uvifera (uva playera) crecen solamente en las zonas costeras, mientras que los Picus citrifolia (jigüerillo) y Tabebuia heterophylla (roble) se encuentran también en el bosque tropical, aunque allí crecen mucho más grandes. La otra especie, Pisonia albida (corcho bobo), es endémica a los bosques secos. La vida de las comunidades de artrópodos microscópicos depende totalmente del árbol solitario que les provee su hábitat.

La investigación de Barberena revela que la abundancia promedio, o el número de individuos de artrópodos, es similar entre las cinco especies de plantas, pero la riqueza, o el número de especies, fue más alto en Pisonia y en Ficus. La composición de las especies de los artrópodos (la identidad de las especies de artrópodos) varía entre las especies de plantas y entre las diferentes capas de hojarascas bajo los árboles; las capas más descompuestas albergan una mayor abundancia y riqueza de artrópodos que las capas de menor descomposición. La identidad de las especies de artrópodos era diferente entre todas las capas de hojarasca. Además, el contenido de nutrientes de la hojarasca fue medido como la concentración de nitrógeno, que era más alto en Pisonia y más bajo en Conocarpus, y la concentración de fósforo, que era similar entre las especies. Sin embargo, la abundancia relativa de fósforo a nitrógeno era relativamente baja en ambas especies.
Los investigadores anteriores encontraron que los bosques secos siguen una dinámica de pulso. En otras palabras, un aumento en el agua provoca actividad biológica. Por ejemplo, durante la temporada seca, las hojas se caen de los árboles y la descomposición se desacelera, lo que resulta en una acumulación de materia orgánica. No obstante, cuando comienza la época de lluvia, el aumento en el agua provoca actividad biológica que resulta en un aumento en la descomposición. Barberena encontró un patrón similar en los artrópodos, porque durante la estación húmeda había presente una mayor riqueza y abundancia de artrópodos. Estos datos llevaron a Barberena a concluir que una disminución en los artrópodos durante el periodo seco y un aumento durante el periodo húmedo se explicaba mejor por el ciclo de vida de los artrópodos y la disponibilidad de los recursos.
¿Qué les pasará al bosque seco y a las comunidades artrópodas que alberga si el clima se vuelve cada vez más seco, según predicen los modelos de cambio climático? Esa es una de las preguntas bajo estudio por los investigadores de CATEC.
Yogani Govender
Descubrir el misterio de la ecohidrología de la Reserva del Bosque de Guánica es la interrogante de Yogani Govender, investigadora posdoctoral en el área de Procesos y Funcionamientos de CATEC. Según los modelos del clima, el clima de la tierra será cada vez más seco y se sospecha que los bosques secos serán los primeros ecosistemas que se perderán, ya que actualmente viven en condiciones extremas. Los científicos del área de Procesos y Funcionamientos de CATEC investigan cómo las plantas en los bosques secos dividen el uso del agua durante diferentes épocas del año. “Queremos entender de dónde obtienen las plantas el agua durante condiciones extremas de sequía. ¿Es del agua subterránea? ¿Almacenan el agua en sus raíces? ¿Existe agua almacenada en el suelo?” explica la estudiante posdoctoral Govender. Govender y otros investigadores estudiarán cómo las plantas se adaptan fisiológicamente a los cambios en la disponibilidad del agua.
“Lo agradable de trabajar en Guánica es que este ecosistema es único. Las plantas deben establecerse en un área rocosa, con poca o ninguna tierra, con lluvias erráticas y temperaturas extremas. Cada planta crea su propia islita de hojarasca y materia orgánica, creando así su propio microclima”.

Yogani Govender utiliza un PDA para bajar información ambiental de un almacenador de datos.
“Punto caliente” de biodiversidad
“Punto caliente” es un área de gran biodiversidad y un alto número de especies endémicas. Por ejemplo, el Caribe, la Amazonía del Oeste, Madagascar, el norte y este de Borneo, el noreste de Australia, el oeste de África. El término hotspot o “punto caliente” de biodiversidad ha estado en uso desde 1988, cuando el ecólogo británico Norman Myers acuñó la palabra para identificar importantes áreas ecológicas sobre las que se debe hacer un máximo esfuerzo por conservar. Según Conservation International, para cualificar como un “punto caliente” de biodiversidad, la región debe tener al menos 1,500 especies de plantas vasculares endémicas y la pérdida del 70 por ciento de su hábitat original. Menos de 35 áreas –que cubren solo el 2.3 por ciento de la superficie terrestre del planeta Tierra y comprenden casi el 60 por ciento de la biodiversidad en el mundo- han sido denominadas como “puntos calientes”. El Caribe está entre los diez ‘puntos calientes’ más calientes del mundo.
http://www.biodiversityhotspots.org
Antes de recibir su grado doctoral de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, Govender era maestra de Biología de escuela secundaria en África del Sur. Obtuvo su maestría a través de una beca de la UNESCO que le fue conferida a la Universidad de Zululand para desarrollar la investigación en las instituciones de educación superior para personas de la raza negra. Como estudiante de doctorado en la UPR-RP, Govender desarrolló un proyecto multidisciplinario para investigar la merma en Puerto Rico de la población de Cardisoma guanhumi, el cangrejo de tierra conocido aquí como el juey común. Ella investigó cómo el juey ha disminuido en su tamaño a lo largo del tiempo usando Sistemas de Información Geográfica para entender cómo los cambios en el uso de la tierra en Puerto Rico han afectado la distribución de los cangrejos de tierra.
Govender distribuyó su tiempo entre estudiar la ecología del cangrejo de tierra y entrevistar a los pescadores de cangrejo. Aprendió que estos pescadores tenían conocimiento de que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales regula su pesca, pero desconocían las razones que existen detrás de las reglamentaciones.
Una beca de la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés) financió la investigación de Govender durante tres años por su labor en la Reserva de la Bahía de Jobos. “Al solicitar la beca, aprendí a solicitar subvenciones y a preparar un presupuesto, lo que es ajeno a muchos de los estudiantes graduados que comienzan. Tuve suerte de haber estado a cargo de mi propia beca, para presupuestar fondos para la compra de equipos y materiales, enviar muestras para ser analizadas y asistir o viajar a reuniones o conferencias científicas. El tener una beca de investigación me permitió aprender a escribir informes semianuales y a actualizar mi investigación para obtener la renovación de la beca por otros tres años. Esta experiencia me permitió entender el procedimiento para obtener fondos de investigación.
Govender examina cuidadosamente un puñado de tierra proveniente de debajo de un árbol enano del Bosque Seco de Guánica. Las finas y delicadas raíces del árbol desaparecen cuando la tierra está seca. Los científicos de CATEC recolectan muestras de tierra para analizar la humedad y los nutrientes del suelo.
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