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Estrategia

Visión

Haber desarrollado el Programa de Maestría en Planificación de Universidad de Puerto Rico como la fuente principal en la Región del Caribe de profesionales en este campo y haber contribuido significativamente, de forma anticipada, a definir cursos de acción social viables para atender adecuadamente los resultados previsibles de eventos y procesos de envergadura hemisférica.

Misión

Educar profesionales en la planificación del mejor uso del territorio físico-espacial y de las actividades y recursos que se dan en los territorios virtuales (públicos y privados) y adelantar la disciplina mediante un esfuerzo de investigación y desarrollo que llene la enorme necesidad social existente por la identificación de alternativas de acción para atender problemas que requieren la integración de múltiples conocimientos.

Metas

Re-acreditación

Establecer Dos Nuevas Áreas de Servicio

  1. Investigación para la Planificación de largo plazo.
  2. Educación continuada para el mejoramiento profesional, exámenes de revalida y certificación.

Objetivos Inmediatos

Revisión Curricular

Requisitos

  1. Nuevas Instalaciones físicas
  2. Plataforma cibernética adecuada para la investigación

Renovar el 50% de la Facultad en los próximos dos (2) años

Elevar la calidad del estudiantado

Estrategia

Poner en marcha un esfuerzo importante de investigación multi-disciplinaria e interés regional y hemisférico en colaboración con instituciones de prestigio internacional.

Programa de Acción

Se propone un Centro de Asesoramiento e Investigaciones (CAI)[1] que sirva de catalizador de los esfuerzos de investigación y servicios que la Escuela Graduada de Planificación (EGP) desarrollará para cumplir con una función indispensable de los estudios graduados y con un requisito de re-acreditación. La descripción contenida en la Propuesta, no obstante, es muy general. A continuación ilustramos de forma ampliada la visión que se ha definido sobre este particular.

La forma más práctica para ilustrar lo que la EGP concibe como su tarea de investigación en el campo de la planificación de largo alcance es describiendo el proyecto que ha perseguido desde agosto de 1997. A continuación se definen las áreas mayores y el foco de un esfuerzo de investigación multi-disciplinaria y multi-institucional que se denominará como el “proyecto”. Este será el foco que servirá de norte a las nuevas actividades de investigación que serán perseguidas por la EGP.

Para proveer una plataforma de conocimiento que defina alternativas de acción, y que requieren planificación de largo plazo,la EGP ha identificado dos áreas, o tópicos de trabajo, que requieren atención profunda.

  1. El cambio climatológico e implicaciones socioeconómicas para la Región de Caribe;
  2. El urbanismo e implicaciones socioeconómicas para el Hemisferio Americano.

Metas Institucionales

Se han definido las siguientes metas institucionales:

Colaborar en un esfuerzo dirigido a fortalecer a la EGP en su interés por desarrollar esfuerzos de investigación pertinentes a la planificación de largo alcance para el archipiélago.

Proveer una plataforma que permita la cooperación de varias instituciones de Puerto Rico y del exterior en el estudio de asuntos importantes para esta región desde una perspectiva multidisciplinaria.

Estimular la organización y realización de un número de investigaciones que tengan como su común denominador sus implicaciones de largo alcance para el archipiélago del Caribe y para el Hemisferio Americano.

Requisitos

Para lograr este objetivo será necesario: 1) establecer alianzas estratégicas con instituciones locales y externas; 2) apoyo institucional que facilite recursos que financien el esfuerzo de arranque; 3) un esfuerzo planificado de reclutamiento que fortalezca la capacidad de la EGP para sostener el esfuerzo de forma consistente para lograr su institucionalización como actividad permanente; y 4) la plataforma de recursos materiales, cibernéticos y humanos que son indispensables para el éxito de cualquier esfuerzo serio de investigación universitaria de primera calidad.

Existe un consenso emergente entre la comunidad científica en cuanto a que la temperatura promedio del planeta tierra exhibe una tendencia alcista que correlaciona con la intensificación del proceso histórico y las actividades de la industrialización de las sociedades y la aceleración del consumo.

La tendencia alcista en la temperatura del planeta se asocia con el efecto que tienen sobre la atmósfera ciertos compuestos químicos gaseosos generados por los procesos de producción, por la descomposición de desperdicios y por emanaciones de procesos derivados de actividades agropecuarias, entre otros.[2]

Un número creciente de científicos anticipa que el llamado “efecto invernadero” se traducirá gradualmente en cambios climatológicos de gran importancia y de potencial peligro. Los efectos climatológicos se unirían a otros que podrían afectar la capacidad misma del ecosistema global para sostener la vida. El daño ocasionado a la capa de ozono que protege a los habitantes del planeta de la radiación ultravioleta, es uno de los efectos de los estilos de producción y consumo de las sociedades contemporáneas más discutidos.

Una de las hipótesis que se derivan de los procesos de cambio climático sugiere que los océanos responderán elevando el nivel e inundando áreas costeras. Ese fenómeno se produciría por una de dos causas, o por una combinación de ambas: 1) derretimiento de las capas de hielo polar aumentándose por consiguiente el volumen de las aguas; 2) aumento en la temperatura de las capas superiores del océano y por (leve) expansión en el volumen de las aguas. Otra hipótesis sostiene que aún cuando se mantengan los niveles del mar, la actividad ciclónica aumentará dramáticamente tanto en frecuencia como en intensidad en respuesta a un aumento en la temperatura de las capas superiores de los océanos. Ante cualquiera de estos escenarios los riesgos que se presentan pueden ser considerables.>

El Proyecto

Puerto Rico es una isla que forma parte de un archipiélago ubicado entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador. La actividad ciclónica ha sido siempre un elemento de riesgo y una realidad moldeadora de nuestra historia y carácter colectivo. El desarrollo de propiedades en el litoral ha producido una gran concentración de población y riqueza a lo largo de las costas y en áreas inundables del interior. Sorprende, que no parece haber todavía un esfuerzo organizado para calibrar los riesgos de un cambio climático para el archipiélago antillano del cual forma parte Puerto Rico.[3] La experiencia indica que no es probable que el gobierno, por sí solo, organice tal esfuerzo. Tal tarea es, por esencia, misión universitaria.

El proyecto parte de una visión que vincula los riesgos que surgen de posibles cambios en las condiciones climatológicas, con relación a los procesos que se están produciendo ya en otros ámbitos. Por ejemplo, 1) la marginación y la polarización social que es característica del urbanismo acelerado; 2) el tamaño y ritmo de crecimiento de la economía informal y criminal; 3) los flujos reales, financieros y humanos asociados al narcotráfico; 4) la dificultad que todo ello implica para la gobernabilidad; y 5) la necesidad de atender preventivamente una situación de riesgos a la que estaría sujeta la región en momentos en que sus instituciones son debilitadas por los desarrollos paralelos mencionados anteriormente.

El proyecto contribuiría a alcanzar los siguientes objetivos de base para el País:

  1. Contribuir al desarrollo de medidas de actividad económica total (legítimas y marginales) que permitan un mejor entendimiento de las estructuras sociales del archipiélago.
  2. Proveer una visión informada en cuanto a las medidas proactivas y cautelares que deben considerarse por los gobiernos y entidades privadas con intereses en el archipiélago ante la posibilidad de que el fenómeno conocido como efecto invernadero produzca los siguientes efectos:
  • Aumento en la actividad y/o severidad ciclónica
  • Elevación significativa del nivel del Océano Atlántico y del Mar Caribe.
  • Que ocurran ambas cosas

El proyecto enfocaría en tres campos de investigación. Estos son los siguientes:

El primero consiste en identificar los riesgos asociados con un proceso que eleve el nivel del océano, y/o produzca un incremento en la actividad ciclónica en la región del Atlántico tropical y el Mar Caribe. La planificación de mediano y largo alcance requiere la evaluación de las probabilidades de tales fenómenos y los costos asociados. Las probables consecuencias económicas, sociales y políticas derivadas establecen los riesgos que confronta el País.

El segundo campo de investigación consistiría en asociar medidas preventivas y cursos de acción viable con varios escenarios de riesgo.

El tercero evaluaría la dificultad inherente a confrontar la necesidad de actuar de manera proactiva cuando las circunstancias sociales minan la percepción de legitimidad de las instituciones públicas y podrían hacer difícil la movilización de recursos para la acción.

El aspecto sustantivo del proyecto se organizaría en función de los dos tópicos de interés regional y hemisférico. Ambos tienen como denominador común graves la presencia de importantes implicaciones y grandes retos para la planificación de largo plazo --que, dicho sea de paso, es la dimensión que generalmente queda relegada en prioridad por la naturaleza de los procesos de gobierno.

El proyecto se organizaría en fases o etapas. Se conciben, por lo menos, cuatro (4) etapas. La fase que con más detalle se esboza aquí se refiere a la que fijaría atención en el cambio climático y los riesgos que implica. No obstante, las etapas que se articulan a continuación son aplicables a todos los temas antes mencionados.

Etapa 1: Desarrollo del planteamiento e importancia para la región del Caribe;

Etapa 2: Desarrollo del planteamiento e importancia para Puerto Rico;

Etapa 3: Calibración de riesgos derivados de las circunstancias asociadas a escenarios alternativos;

Etapa 4: Identificación de opciones preventivas y cursos de acción viable.

El proyecto se considera parte de un mosaico interdisciplinario amplio, que incluiría otras dimensiones de importancia para la región que se añadirán según sean identificadas.

Alianzas Estratégicas

Por su propia naturaleza, el proyecto traciende límites disciplinarios e institucionales. Es por eso que consideramos que, no solo el Recinto de Rio Piedras, sino, la Universidad de Puerto Rico, como sistema, deben acoger el proyecto como una oportunidad para la participación amplia de sus componentes. Pero es obvio que trasciende las limitaciones territoriales de Puerto Rico. De ahí que la participación multi-institucional será indispensable. Ese requisito constituye además un elemento crítico que la EGP desea utilizar para subsanar limitaciones importantes.

La universidad de Cornell ayudó a la Universidad de Puerto Rico a organizar la EGP a mediados de la década del 1960 y principios de la década del 1970.[4] Además, Cornell tiene un interés corporativo de carácter estratégico particular en la región del Caribe y especialmente en Puerto Rico. Interés que se subraya con el hecho de que el observatorio ionosférico de Arecibo es administrado por esa Universidad.[5] A la luz de ese interés y de conversaciones preliminares y de una propuesta concreta para comenzar actividades conjuntas entre ambas instituciones, sostenidas por el doctor Gutiérrez con el doctor Porus Olpadwala, Director de la Escuela de Planificación Urbana y Regional de Cornell, puede anticiparse una nueva colaboración de esa Universidad con la Universidad de Puerto Rico.

La colaboración se articularía a través de un proyecto multidisciplinario y multi-institucional. A continuación identificamos las que han mostrado interés hasta el momento.

La temática escogida es un área de estudio natural para el Club de Roma. El Capítulo de Puerto Rico del Club de Roma busca igualmente realizar una contribución en este campo de la planificación y desea colaborar con la EGP. De hecho, el Club le ha dedicado atención en términos generales. El Capítulo de Puerto Rico podría atender el asunto desde una visión regional.[6]

Evidencia de Interés Institucional

La organización del proyecto ha comenzado. El primer paso consistió en organizar un taller al que la Escuela Graduada de Planificación y la Oficina del Rector del Recinto de Río Piedras de la UPR invitó a profesores de la Universidad de Cornell, Universidad de Colorado, y de la Universidad Interamericana.[7] Posteriormente, y por iniciativa de la decana de Asuntos Graduados y de Investigaciones, se unió a este esfuerzo la Universidad Metropolitana Autónoma de México–Unidad de Xochimilco.[8]

El taller celebrado el pasado diciembre permitió considerar aspectos importantes para viabilizar el proyecto.[9] Dada la actual situación de la EGP, un aspecto crucial que fue discutido se refiere al proceso más adecuado para lograr la factibilidad del proyecto. Se llegó a la siguiente conclusión: es necesaria una aportación inicial de recursos que permitan la preparación de un programa e itinerario de trabajo y una definición precisa del ámbito y profundidad deseada en las actividades de investigación que se identifiquen como de interés particular a cada institución participante. Estos recursos de arranque son esenciales para obtener fondos externos. Con ellos se financiaría el período de gestación y la preparación de propuestas que alleguen los recursos adicionales necesarios para desarrollar el proyecto a plenitud.

[1] Propuesta de Revisión del Programa de Estudios Para la Maestría en Planificación, página 45.

[2] El doctor Gutiérrez ha planteado tanto a Cornell como a la UPR esta posibilidad y obtuvo el respaldo del anterior rector de Rio Piedras, Lcdo. Efraín González Tejera. Por su parte, el director del Departamento de Planificación Urbana y Regional de la Escuela de Arquitectura de Cornell, doctor Porus Olpadwala, ha mostrado su interés en participar en este proyecto.

[3] Al fenómeno que produce el aumento en la temperatura del planeta como resultado del deterioro de la atmósfera se le conoce como “efecto invernadero”. El término responde a una analogía con edificaciones utilizadas para propiciar el crecimiento de plantas. Dichas edificaciones son diseñadas para permitir la entrada de los rayos del sol evitando la salida del calor y de la humedad.

[4] Tanto la Escuela Graduada de Planificación como la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico comenzaron en la década del 1960 con iniciativas de la UPR y el apoyo de Cornell. Un grupo de profesores de la facultad de Cornell se ubicó en Puerto Rico para ayudar con la formación de cursos y varios estudiantes y profesores puertorriqueños se trasladaron a Cornell y a otras universidades para prepararse en esas carreras, sirviendo luego como profesores en ambas escuelas. Además, Cornell tiene un interés corporativo particular y estratégico en Puerto Rico debido a que administra el radio telescopio ubicado en Arecibo. La más reciente inversión en esa instalación --el gregoriano-- representa un monto estimado en $27 millones.

[5] Como muestra de interés, el doctor Porus Oldpadwala, director del Departamento de Planificación Urbana y Regional de Cornell, reunió a su facultad y designó a la directora del programa de estudios en planificación internacional, la Dr. Barbara Deutsche Lynch, como la coordinadora del proyecto. Cornell ha invitado a la profesora le planificación ambiental de la Escuela Graduada de Planificación, Milagros Concepción, a visitar esa institución y dictar una conferencia durante este semestre.

La oficina del entonces Rector González Tejera aportó recursos para iniciar este proceso, participó de los trabajos del taller y comprometió a la rectoría en el apoyo al proyecto. El Rector sugirió que el proyecto ameritaba gestionar recursos de la Presidencia y sometió una carta descriptiva del objetivo general de la iniciativa como primer paso de dicha gestión.

[6] Aunque no existe consenso entre los científicos en cuanto al ritmo de progreso al que se producirían los resultados derivados del “efecto invernadero”, los riesgos envueltos han provocado la atención de sectores económicos importantes. Uno de esos sectores es la industria de los seguros. Las experiencias provocadas por los huracanes Hugo y Andrew han servido para sacudir viejas actitudes de indiferencia.

[7] Esta última fue invitada como miembro institucional del Club de Roma, Capítulo de Puerto Rico. La actividad se organizó y se celebró los días 9 al 11 de diciembre de 1997.

[8] Con esta última institución se ha establecido un programa de colaboración, mediante convenio con la UPR, en el que participan la Escuela de Arquitectura y la Escuela de Planificación, con el apoyo de la Decana de Estudios Graduados e Investigaciones. Se produjo una primera visita de trabajo durante la semana del 1 de febrero de 1998. La UAM-Xochimilco envió al Dr. Emilio Pradilla Cobos y al Arq. Ochoa Vega.

[9] Adjunto la Agenda de Trabajo que se llevó a cabo y un memorando que contiene las minutas de la sesión de trabajo de la mañana del día 10 diciembre de 1997.

 
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